Rikidozan es considerado el padre del puroresu. Fue la figura central que estableció la lucha libre profesional como un espectáculo deportivo de masas en el Japón de la posguerra, menos de una década después de la derrota en la Segunda Guerra Mundial. Al presentarse como un luchador japonés capaz de derrotar a rivales estadounidenses con su característico golpe de karate, se convirtió en un símbolo de orgullo y recuperación nacional para un país todavía marcado por la derrota y la humillación. Muchos de sus alumnos llegaron a ser estrellas de primer nivel, entre ellos Shohei "Gigante" Baba y Antonio Inoki —dos de los nombres más influyentes en la historia del puroresu— y Kintaro Ohki (Kim Il), quien también fue una gran figura en Corea del Sur.
Orígenes y identidad
Durante gran parte de su vida pública se ocultó su origen coreano debido a la discriminación que sufrían los coreanos en Japón. Oficialmente se creyó durante años que había nacido como Mitsuhiro Momota en Ōmura, prefectura de Nagasaki; ese apellido correspondía a sus padres adoptivos en Nagasaki. La ocultación de su verdadera ascendencia fue parte de la construcción de su imagen pública, y la revelación de su origen coreano se produjo de forma parcial y tardía, incluso después de su muerte.
Trayectoria y aportes al puroresu
Como luchador y promotor, Rikidozan jugó un papel clave en la profesionalización y popularización de la lucha libre en Japón. Fundó una organización promotora (la precursoras de posteriores estructuras del negocio) y fue protagonista de la transición de la lucha como entretenimiento de salón a un fenómeno televisivo masivo. Sus combates televisados atrajeron audiencias récord, lo que ayudó a consolidar la lucha libre como una industria del espectáculo en el país.
Combates destacados y audiencia
Sus encuentros contra luchadores extranjeros, presentados como enfrentamientos entre Japón y Occidente, alcanzaron números de audiencia impresionantes. Entre ellos destacan:
- El empate del 6 de octubre de 1957 contra Lou Thesz, por el Campeonato Mundial Peso Pesado de la NWA en un combate de sesenta minutos, que obtuvo un rating televisivo del 87,0%.
- El empate del 24 de mayo de 1963 contra The Destroyer (Dick Beyer) en otro combate de sesenta minutos, que logró un rating del 67,0% —la cuarta mayor audiencia en la historia televisiva japonesa hasta entonces, en parte porque para 1963 más hogares japoneses ya disponían de televisión y la popularidad de Rikidōzan había subido notablemente.
Estilo y legado
Su estilo combinaba técnicas de lucha profesional con golpes de karate y una puesta en escena diseñada para provocar una reacción emocional en el público. Aunque muchas de las peleas eran exhibiciones con resultado acordado (como era habitual en la lucha libre profesional), la narrativa de sus victorias frente a rivales extranjeros alimentó el sentimiento de identidad nacional. Su escuela produjo a generaciones de luchadores que, a su vez, fundaron promociones y siguieron desarrollando el puroresu en distintas direcciones. Tras la desaparición de su organización original, exalumnos como Giant Baba y Antonio Inoki crearon promociones que dominaron el panorama luchístico japonés durante décadas.
Muerte y repercusiones
En 1963 Rikidōzan fue víctima de una agresión a manos de un miembro del crimen organizado (yakuza) en un incidente ocurrido fuera del ring; la lesión derivó en complicaciones que le costaron la vida ese mismo año. Su muerte fue un golpe para la emergente industria del puroresu y dejó una figura legendaria que, por su historia y su impacto mediático, sigue siendo estudiada y recordada como padre fundador del deporte-espectáculo japonés.
Importancia cultural
Más allá del deporte, Rikidōzan ocupó un lugar notable en la cultura popular japonesa de la posguerra: ayudó a popularizar la televisión como medio de entretenimiento masivo, creó modelos de estrellas deportivas y contribuyó a la construcción de narrativas nacionales a través del deporte. Su vida y su identidad —con su compleja mezcla de origen coreano y carrera en Japón— también sirven como espejo de tensiones sociales y étnicas presentes en la sociedad japonesa del siglo XX.