Fantasmagoría: linternas mágicas y espectáculos de terror del siglo XIX
Fantasmagoría: descubre los espectáculos de terror del siglo XIX con linternas mágicas, efectos sensoriales y proyecciones que hechizaron Europa.
La fantasmagoría fue un espectáculo de terror y entretenimiento en vivo muy popular durante el siglo XIX que explotaba las posibilidades ópticas y dramáticas de la linterna mágica. Con este aparato se proyectaban imágenes pintadas sobre placas de vidrio —a menudo esqueletos, demonios y fantasmas— sobre paredes, pantallas semitransparentes, vapor o humo, creando la ilusión de apariciones que se acercaban, se alejaban o se disolvían en la oscuridad.
Técnica y recursos del espectáculo
La base técnica era la linterna mágica, un proyector primitivo que iluminaba diapositivas de vidrio. Para intensificar la sensación de lo sobrenatural los montajes incluían:
- Proyección trasera: colocada fuera de la vista del público para que no se detectara el origen de las imágenes.
- Linternas móviles y proyectores montados sobre carros o carriles, que permitían mover el aparato, variar el foco y cambiar el tamaño de la imagen (efecto de acercamiento o alejamiento).
- Proyectores múltiples para alternar diapositivas con rapidez o superponer imágenes y lograr transiciones y metamorfosis.
- Pantallas y humo: pantallas semitransparentes, vapor de agua o humo para dar volumen a las figuras proyectadas y que parecieran flotar en el aire.
- Iluminación variable: desde lámparas de aceite y quemadores Argand hasta, más tarde, gas y luz de cal viva (limelight), que permitieron mayor brillo y efectos de enfoque.
- Ambientación sensorial: oscuridad total, decorados espeluznantes, efectos sonoros (trueno, cadenas, pasos), música, presentación verbal sugestiva y, en ocasiones, olores y estímulos táctiles.
Presentación y estrategias persuasivas
Los montadores de fantasmagoría jugaban con la sugestión para convencer al público: algunos organizadores vestían con atuendos rituales o creaban la atmósfera de una sesión real, mientras que otros recurrían a prácticas destinadas a aumentar la sugestionabilidad del público, como la prolongada privación de sueño o ayunos, horarios nocturnos tardíos, y en algunos testimonios también el uso de drogas (por ejemplo, opiáceos) entre los asistentes. El objetivo era borrar la frontera entre ilusionismo y realidad y provocar miedo, asombro o éxtasis.
Orígenes, difusión y protagonistas
Las raíces de la fantasmagoría se remontan a espectáculos ópticos y a prácticas de sesiones espiritistas y médium en la Europa de finales del siglo XVIII. Como antecedente se suele citar a charlatanes y mediadores que buscaban reproducir apariciones en sesiones reales en Alemania a fines del siglo XVIII. A partir de finales de ese siglo y durante todo el siglo XIX la técnica y el espectáculo se fueron profesionalizando y difundiendo:
- Entre los más conocidos está Étienne-Gaspard Robert (conocido como Robertson), un ilusionista belga que desarrolló espectáculos espectaculares en París, combinando linternas móviles, humo y teatralidad para crear escenas fantasmagóricas inolvidables.
- Empresarios como Paul de Philipsthal (a veces citado como Philidor) llevaron la fantasmagoría a teatros y ferias de Inglaterra y otras partes de Europa, adaptando el formato al gusto público y a salas de mayor aforo.
Los espectáculos se ofrecían en salas de teatro, galerías privadas, ferias y auditorios; algunos eran presentaciones itinerantes, otros funcionaban durante temporadas fijas en ciudades importantes. La fama del género creció durante el siglo XIX, especialmente en Inglaterra y Francia, donde la fascinación por lo sobrenatural y el interés por la ciencia y la óptica coincidieron.
Recepción, críticas y declive
La fantasmagoría despertó reacciones encontradas: mientras el público acudía masivamente por el asombro, críticos y sectores moralistas denunciaron el peligro de engañar a la gente o de trivializar creencias religiosas. Con el advenimiento de nuevas tecnologías —la fotografía, el proyector cinematográfico y, más tarde, la cinematografía narrativa y los efectos especiales— muchas de las funciones que cumplía la fantasmagoría fueron absorbidas por el cine y otros formatos de espectáculo. Aun así, su influencia perdura en la tradición visual del horror y en técnicas de efectos especiales.
Legado
La fantasmagoría dejó una huella importante en la cultura visual moderna: estimuló el desarrollo de técnicas de proyección, de montaje, y de manipulación de la percepción que más tarde se integrarían al cine y al teatro técnico. Su mezcla de ciencia, arte y sugestión anticipó el uso del aparato óptico como instrumento dramático y contribuyó al nacimiento de géneros de entretenimiento que exploran lo fantástico y lo terrorífico.
En resumen, la fantasmagoría fue tanto una atracción tecnológica como un experimento sobre la psicología del público: un espectáculo que jugó con la luz, la sombra y la sugestión para hacer creíble lo increíble.

Interpretación de la Fantasmagoría de Robertson, 1867
Preguntas y respuestas
P: ¿Qué es la Fantasmagoría?
R: La Fantasmagoría era un tipo de entretenimiento en vivo y espectáculo de terror popular en el siglo XIX.
P: ¿Cómo se creaban las imágenes aterradoras en los espectáculos de Fantasmagoría?
R: Se utilizaban una o varias linternas mágicas para proyectar imágenes aterradoras como esqueletos, demonios y fantasmas sobre paredes, humo o pantallas semitransparentes.
P: ¿Qué tipo de proyección se utilizaba en los espectáculos Phantasmagoria?
R: Normalmente, se utilizaba la retroproyección para mantener la linterna fuera de la vista.
P: ¿Qué permitía que la imagen proyectada se moviera y cambiara de tamaño en la pantalla?
R: Se utilizaban proyectores móviles o portátiles, que permitían que la imagen proyectada se moviera y cambiara de tamaño en la pantalla.
P: ¿Cuáles eran algunos elementos clave de los espectáculos Phantasmagoria?
R: Algunos elementos clave de los espectáculos Phantasmagoria incluían una decoración espeluznante, oscuridad total, efectos sonoros, presentación verbal (auto)sugerente y estimulación sensorial.
P: ¿Dónde se originaron los espectáculos Phantasmagoria?
R: Los espectáculos de Fantasmagoría comenzaron bajo la apariencia de sesiones de espiritismo reales en Alemania a finales del siglo XVIII y ganaron popularidad en toda Europa, especialmente en Inglaterra, a lo largo del siglo XIX.
P: ¿Qué métodos extremos se utilizaban para que los espectadores estuvieran más convencidos de lo que veían en los espectáculos de Fantasmagoría?
R: Algunos espectáculos Phantasmagoria utilizaban métodos como exigir ayuno, fatiga (espectáculos tardíos) y drogas para asegurarse de que los espectadores estuvieran más convencidos de lo que veían.
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