Accidente del vuelo 269 de One-Two-GO en Phuket (2007)

Accidente del vuelo 269 de One‑Two‑GO en Phuket (2007): relato del siniestro, víctimas, causas y la investigación que reveló errores de la tripulación y fallos operativos.

Autor: Leandro Alegsa

El 16 de septiembre de 2007, el vuelo 269 de One-Two-GO Airlines (OG269), un McDonnell Douglas MD-82, se estrelló tras un aterrizaje frustrado. Chocó contra un terraplén junto a la pista 27 del aeropuerto internacional de Phuket. El avión estalló en llamas en el momento del impacto, alrededor de las 15:45 horas. En el accidente murieron 89 de las 130 personas que iban a bordo. El OG269 era un vuelo regular de pasajeros de Bangkok a Phuket (Tailandia).

El accidente

El MD-82 iniciaba la aproximación final a la pista 27 en condiciones de lluvia intensa y visibilidad reducida. Durante la maniobra de aterrizaje la aeronave no consiguió establecer una aproximación estabilizada; tras un intento fallido de toma o de frustrado procedimiento de aproximación, el avión impactó contra un terraplén cercano a la cabecera de la pista y se rompió, provocando un incendio severo. Entre las 130 personas a bordo hubo 89 fallecidos y 41 supervivientes, muchos de ellos con heridas de diversa gravedad.

Investigación y causas

Una investigación de dos años realizada por la NTSB dio lugar a un informe. Se basó en parte en el informe del accidente publicado por el Comité de Investigación de Accidentes Aéreos del Ministerio de Transporte. Se determinó que la causa probable del accidente fue un error de la tripulación.

Además del error de la tripulación, los organismos investigadores señalaron varios factores contribuyentes y circunstancias operacionales que aumentaron el riesgo del vuelo:

  • Aproximación no estabilizada: la aeronave no cumplió criterios mínimos de configuración, velocidad y descenso durante la aproximación final.
  • Toma de decisiones inapropiada: continuación de una aproximación en condiciones inseguras en lugar de iniciar un procedimiento de go-around de forma oportuna.
  • Comunicación y coordinación deficientes: deficiencias en el crew resource management (CRM) entre comandante y primer oficial.
  • Formación y supervisión insuficientes: carencias en la formación de la tripulación y en los procedimientos operativos de la aerolínea, detectadas por las autoridades.
  • Condiciones meteorológicas adversas: lluvia intensa y visibilidad reducida que complicaron la aproximación.

Consecuencias y recomendaciones

Tras el accidente, las autoridades tailandesas y organismos internacionales revisaron prácticas de seguridad y formación. Entre las medidas y recomendaciones emitidas por las investigaciones estuvieron:

  • Mejorar la formación en CRM y toma de decisiones para las tripulaciones.
  • Refuerzo de los requisitos sobre aproximaciones estabilizadas y la obligación de efectuar go-around cuando no se cumplan los criterios de seguridad.
  • Auditorías más estrictas sobre programas de entrenamiento y cumplimiento de procedimientos por parte de aerolíneas de bajo coste.
  • Revisión de la supervisión regulatoria estatal para garantizar la seguridad operacional.

El accidente del vuelo OG269 impulsó además debates sobre la seguridad en la aviación regional en Tailandia y llevó a sanciones y cambios operativos en la compañía One-Two-GO y otras aerolíneas locales. La tragedia subrayó la importancia de respetar criterios de aproximación estabilizada, potenciar la cultura de seguridad a bordo y mantener una supervisión regulatoria eficaz para prevenir accidentes similares.



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