Un audífono es un pequeño aparato electrónico que se coloca dentro o detrás del oído de una persona para amplificar los sonidos. El propósito de un audífono es hacer que los sonidos sean más fuertes y claros, de modo que la persona pueda oír mejor las palabras habladas, la televisión, el tráfico y otros sonidos del entorno. Los audífonos no curan la pérdida auditiva, pero ayudan a mejorar la comunicación y la calidad de vida.
¿Cómo funcionan?
Un audífono capta el sonido del ambiente, lo procesa y lo entrega al oído en una forma amplificada y adaptada al tipo de pérdida auditiva. Sus componentes básicos son:
- Micrófono: recoge los sonidos exteriores.
- Procesador / Amplificador: convierte y amplifica las señales sonoras; en modelos digitales también las filtra y ajusta según la configuración.
- Receptor (altavoz): envía el sonido amplificado al canal auditivo.
- Batería o acumulador: suministra energía; puede ser desechable o recargable.
- Carcasa y molde o domo: estructura que sujeta el audífono y dirige el sonido hacia el oído.
Tipos principales
Los dos tipos más comunes de audífonos modernos son los que se colocan detrás de la oreja y los que se colocan dentro. A continuación se describen los formatos más habituales:
- Detrás de la oreja (BTE, behind‑the‑ear): la electrónica va en una carcasa que se apoya detrás de la oreja y un tubo o cable lleva el sonido a un molde o domo dentro del canal. Son versátiles y adecuados para casi todos los grados de pérdida auditiva.
- Receptor en el canal (RIC/RITE): parecido al BTE, pero el receptor está en el canal auditivo, conectado por un cable fino; suelen ser discretos y ofrecer buena calidad sonora.
- Intraauricular (ITE) e intracanal (ITC/CIC): se colocan totalmente dentro del oído. Los ITE ocupan parte de la concha, los ITC y CIC van más profundos y son menos visibles; su uso depende del tamaño del conducto auditivo y del grado de pérdida.
- Conducción ósea: transmiten el sonido a través de los huesos del cráneo en lugar del conducto auditivo. Se usan en pérdidas conductivas, malformaciones del oído externo o cuando el uso de audífonos convencionales no es posible. Existen modelos externos y sistemas implantables.
Características modernas
Los audífonos actuales incorporan tecnología digital avanzada:
- Procesamiento digital: permite adaptar la amplificación a diferentes frecuencias y ambientes sonoros.
- Reducción de ruido y direccionalidad: mejora la comprensión de la voz en entornos ruidosos.
- Conectividad inalámbrica (Bluetooth): para enlazar con teléfonos, televisores y otros dispositivos.
- Programas y ajustes automáticos: cambian la configuración según el entorno (calle, conversación, música).
- Baterías recargables: ofrecen comodidad y menor coste a largo plazo comparado con pilas desechables.
¿Quién puede necesitar audífonos?
Se recomiendan cuando una persona presenta dificultades para oír en situaciones cotidianas. Señales comunes de pérdida auditiva:
- Pedir con frecuencia que repitan lo dicho.
- Subir mucho el volumen de la televisión o radio.
- Problemas para seguir conversaciones en grupo o en lugares ruidosos.
- Sensación de que otros murmuran o hablan bajo.
La evaluación por un profesional (audiología) mediante pruebas audiométricas es necesaria para determinar el tipo y grado de pérdida y la solución más adecuada.
Mantenimiento y cuidado
- Limpieza diaria del molde o domo y revisión de rejillas de micrófono y receptor para evitar acumulación de cerumen.
- Evitar la exposición al agua y al sudor; algunos modelos tienen protección IP contra humedad.
- Cambiar o recargar las baterías según las indicaciones del fabricante.
- Guarda el audífono en un estuche seco cuando no se use y programa revisiones periódicas con el especialista.
Elección y adaptación
La selección del audífono depende de la prueba audiométrica, el estilo de vida, la destreza manual, y preferencias estéticas y económicas. Un audiólogo o audometrista realiza la adaptación, programando el dispositivo y ofreciendo un período de prueba y ajustes para que el usuario se habitúe al sonido amplificado.
Breve historia
Antes de los audífonos electrónicos se usaban las llamadas trompetas de oreja o bocinas, que eran dispositivos pasivos en forma de cuerno para dirigir el sonido hacia el oído. Los audífonos eléctricos y, más tarde, digitales revolucionaron la eficacia y comodidad para quienes tienen pérdida auditiva.
Si sospechas una pérdida auditiva o tienes dudas sobre qué audífono es el más adecuado, consulta con un profesional de la salud auditiva para una evaluación completa y recomendaciones personalizadas.
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