Harris A. Smiler fue uno de los cuatro primeros convictos ejecutados por electrocución en la prisión de Sing Sing, en Ossining, Nueva York. Tenía 32 años cuando fue puesto a la muerte el 7 de julio de 1891, junto con James Slocum (22 años), Joseph Wood (21 años) y Schihick Judigo (35 años). Estos cuatro fueron las primeras personas ejecutadas con la silla eléctrica en Sing Sing tras la instalación del aparato en 1891. El uso del método en esta prisión se produjo poco después de la primera aplicación de la electrocución en Estados Unidos, a cargo de William Kemmler en la prisión de Auburn (Nueva York) en 1890.
Smiler y sus compañeros fueron condenados a la pena capital bajo las leyes de la época; los registros periodísticos y judiciales contemporáneos se centran sobre todo en la ejecución y en el debate público sobre la electrocución, más que en la biografía personal de los reclusos, por lo que hoy se conservan pocos detalles sobre su vida privada.
Contexto histórico y recepción pública: la electrocución fue introducida en Nueva York tras una ley aprobada a finales de la década de 1880 que buscaba reemplazar el ahorcamiento por un método que se consideraba, en teoría, más rápido y más “humano”. Sin embargo, la implantación de la silla eléctrica fue objeto de intensa controversia. La primera ejecución (la de Kemmler) atrajo atención por problemas técnicos y por las críticas de quienes la consideraban cruel o experimentación pública. En Sing Sing, la nueva máquina suscitó debate similar entre autoridades, abogados, periodistas y sectores de la opinión pública.
Las primeras ejecuciones en Sing Sing y los primeros convictos electrocutados en ese centro incluyen:
- 7 de julio de 1891: Harris A. Smiler (32), James Slocum (22), Joseph Wood (21) y Schihick Judigo (35).
- 7 de diciembre de 1891: Martin D. Loppy (51).
- 8 de febrero de 1892: Charles McElvaine (20).
- 28 de marzo de 1892: Jeremiah Cotte (40).
- 19 de diciembre de 1892: Fred McGuire (24).
- 3 de abril de 1893: James L. Hamilton (40).
- 8 de mayo de 1893: Carlyle Harris (23).
Para finales de la década de 1890, un total de 29 reclusos había sido ejecutado por electrocución en Sing Sing. La silla eléctrica continuó siendo utilizada en Estados Unidos durante gran parte del siglo XX, aunque con el tiempo fue desplazada por otros métodos y siguió siendo objeto de debates legales y éticos sobre la pena capital.