Panorama general

La desertificación describe el proceso por el cual una tierra fértil se vuelve cada vez más árida, con pérdida de vegetación, calidad del suelo y productividad biológica. Afecta con mayor frecuencia los márgenes de las verdaderas regiones de desierto y las zonas secas de todo el mundo, donde la escasez de agua y los suelos frágiles hacen vulnerables a los ecosistemas y a los medios de vida.

Dónde ocurre y cuáles son sus rasgos principales

El fenómeno es frecuente en zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas. Entre sus señales típicas están la reducción de la cobertura vegetal, el aumento de la erosión, una mayor salinidad superficial, el descenso de las aguas subterráneas y tormentas de polvo más frecuentes. Estos cambios pueden ser graduales o acelerarse después de sequías o de un uso insostenible de la tierra.

Causas y factores impulsores

La desertificación resulta de una combinación de factores naturales y humanos, aunque las actividades humanas suelen ser decisivas. Entre los principales impulsores se incluyen:

  • Sobrepastoreo y eliminación de la vegetación nativa
  • Deforestación y recolección de leña
  • Prácticas agrícolas inadecuadas y mal uso del suelo
  • Riego insostenible que conduce a la salinización
  • Presión demográfica, problemas de tenencia de la tierra y estrés económico
  • Variabilidad climática y tendencias de secamiento a largo plazo

Impactos e importancia

Las consecuencias van más allá de la ecología: la degradación del suelo reduce el rendimiento de los cultivos y la calidad de los pastizales, y pone en riesgo la seguridad alimentaria y los ingresos rurales. También son comunes la pérdida de biodiversidad, el aumento de la pobreza, la migración forzada y los episodios regionales de polvo. La desertificación además altera las retroalimentaciones del clima local y puede contribuir a la liberación de carbono desde los suelos.

Prevención, restauración y distinciones importantes

La mitigación se centra en la gestión sostenible de la tierra: pastoreo controlado, agroforestería, reforestación, captación de agua, mejora del riego y cuidado comunitario de los recursos. La restauración de tierras degradadas es posible en muchos casos, pero puede ser costosa y lenta. Distinciones importantes: la desertificación no es simplemente la expansión natural de un desierto ni es idéntica a la degradación general del suelo; su rasgo definitorio es que los sistemas áridos y de tierras secas pierden capacidad productiva. Para mapas, seguimiento y recursos de políticas, consulte las plataformas globales de evaluación y monitoreo aquí.