Lars Olof Jonathan Söderblom (pronunciación sueca: [ˈnɑːtan ˈsøːdɛrblʊm]), más conocido como Nathan Söderblom, nació el 15 de enero de 1866 en Trönö, Suecia, y falleció el 12 de julio de 1931 en Uppsala, Suecia. Fue un destacado clérigo luterano sueco, teólogo y una de las figuras más influyentes del movimiento ecuménico del siglo XX. Ocupó el cargo de arzobispo de la Iglesia de Suecia en Uppsala entre 1914 y 1931, desde donde impulsó el diálogo entre distintas confesiones cristianas y defendió la cooperación religiosa como vía para la paz internacional.

Estudió teología y se formó también en el ámbito académico, combinando la reflexión religiosa con una profunda preocupación por los problemas sociales y políticos de su tiempo. Su trabajo lo llevó a promover el entendimiento entre iglesias protestantes, anglicanas y ortodoxas, así como a insistir en que las divisiones confesionales debían superarse mediante el encuentro, el respeto mutuo y la acción común.

Uno de sus logros más recordados fue su papel en la organización de iniciativas ecuménicas internacionales, especialmente la Conferencia de Estocolmo de 1925, considerada un hito en la historia del cristianismo moderno. Söderblom defendió que la fe cristiana debía expresarse también en compromisos concretos con la paz, la justicia social y la reconciliación entre los pueblos, ideas que cobraron especial importancia tras la Primera Guerra Mundial.

En 1930 recibió el Premio Nobel de la Paz, reconocimiento que destacó tanto su labor religiosa como su esfuerzo por fomentar la comprensión entre naciones y comunidades cristianas. Su figura es recordada como la de un líder espiritual comprometido con el diálogo, la unidad y la paz, y su legado sigue siendo una referencia fundamental dentro del ecumenismo contemporáneo.