Myrna Loy (2 de agosto de 1905 - 14 de diciembre de 1993) fue una actriz estadounidense famosa por su elegancia, su sentido del humor y su versatilidad en cine, teatro y televisión. Alcanzó gran popularidad en la pantalla por interpretar a mujeres sofisticadas y de gran ingenio, y es recordada especialmente por su papel de Nora Charles en El hombre delgado (1934), junto a William Powell.

Carrera

Loy comenzó en el cine tras participar en unos pocos papeles menores en el cine mudo. En los primeros años de su carrera fue con frecuencia encasillada en papeles exóticos, muchas veces representando a personajes de ascendencia asiática o de tipo femme fatale. Su trayectoria cambió decisivamente con El hombre delgado, donde su química con William Powell y su retrato de una mujer aguda y refinada le valieron un gran reconocimiento y le abrieron las puertas a papeles más variados y de mayor relieve.

Durante las décadas de 1930 y 1940 fue una de las intérpretes más solicitadas de Hollywood, alternando comedia y drama. Participó en títulos que hoy se consideran clásicos, como Después del hombre delgado (secuela de su gran éxito) y Melodrama de Manhattan (Manhattan Melodrama). También formó parte del reparto de películas de gran impacto social y crítico, como Los mejores años de nuestra vida. Más adelante amplió su trabajo al teatro y a la televisión, manteniéndose activa durante muchas décadas.

Reconocimientos y aporte artístico

Aunque Loy nunca fue nominada a un premio de la Academia en las categorías de competencia, su contribución al cine fue reconocida por la Academia en marzo de 1991 cuando se le concedió un premio honorífico por toda una vida dedicada a la industria fílmica. Su imagen de mujer moderna, ingeniosa y refinada influyó en la representación femenina en el cine clásico de Hollywood, y su colaboración con compañeros como William Powell se mantiene como ejemplo de química y complicidad en la pantalla.

Vida personal, compromiso y legado

Nacida en Helena, Montana y criada en Radersburg, Montana, Loy estudió en la escuela Harvard-Westlake antes de dedicarse profesionalmente a la interpretación. Fuera de la pantalla mostró interés por actividades culturales y cívicas a lo largo de su vida y participó en diversas iniciativas públicas y de beneficencia.

Myrna Loy falleció en un hospital de Nueva York durante una operación quirúrgica a la edad de 88 años. Fue enterrada en el cementerio de Forestvale en Helena, Montana. Su legado perdura gracias a la vigencia de sus películas, las reediciones y retrospectivas que conservan su imagen como una de las grandes damas del cine clásico estadounidense.