Afonso IV (ɐˈfõsu; 8 de febrero de 1291 - 28 de mayo de 1357), llamado el Bravo, fue el séptimo rey de Portugal y del Algarve desde 1325 hasta su muerte. Fue el único hijo que el rey Dionisio de Portugal tuvo con su esposa Isabel de Aragón. Afonso se casó en 1309 con Beatriz de Castilla (1293-1359), hija de Sancho IV, rey de Castilla, y de María de Molina, y tuvo de ella cuatro hijos y tres hijas. También tuvo otra hija.
Biografía y primeros años
Nacido en 1291, Afonso creció en la corte de su padre, el rey Dionisio (Dinis), donde recibió formación política y militar propia de la realeza medieval. Su matrimonio con Beatriz de Castilla en 1309 reforzó los vínculos dinásticos entre las casas reales de la Península Ibérica y le situó en el centro de las alianzas y rivalidades entre Portugal y Castilla.
Reinado (1325–1357)
Afonso subió al trono en 1325 tras la muerte de su padre. Durante su reinado trató de consolidar la autoridad real y de mantener el equilibrio entre la Corona y la poderosa nobleza. Heredó de Dionisio una administración más organizada y procuró continuarlas políticas de fortalecimiento del poder real, protección de la economía agraria y fomento del comercio costero.
Política exterior y guerras
La política exterior de Afonso IV estuvo marcada por las complejas relaciones con Castilla y por la lucha contra los reinos musulmanes del sur de la Península. En el plano ibérico, hubo periodos de alianza y de tensión con Castilla; en el contexto más amplio de la Reconquista y de las amenazas norteafricanas, los reinos cristianos ibéricos se coaligaron en ocasiones para hacer frente a las incursiones de los benimerines y de los reinos nazaríes de Granada. En 1340 tuvo lugar la decisiva campaña que culminó en la derrota de las tropas norteafricanas en acción conjunta de los reinos cristianos de la Península.
Conflictos internos y el episodio de Inés de Castro
Uno de los episodios más recordados y dramáticos de su reinado fue el conflicto familiar provocado por la relación entre su hijo, el infante Pedro, y la gallega Inés de Castro. La presencia e influencia de la familia de Inés en la corte portuguesa alarmaron a Afonso IV, que temía la infiltración de intereses castellanos y la desestabilización política. En 1355, siguiendo su decisión de salvaguardar lo que consideraba el interés del reino, el rey ordenó la ejecución de Inés de Castro, acto que provocó una profunda enemistad con su hijo Pedro y marcó la memoria histórica portuguesa.
La Peste Negra y sus consecuencias
El reinado de Afonso IV coincidió con la llegada de la Peste Negra a Europa en la década de 1340; la epidemia afectó también a Portugal con graves consecuencias demográficas, económicas y sociales. La epidemia tensionó las finanzas reales y alteró el orden social, obligando a la Corona y a la Iglesia a afrontar desafíos de carácter sanitario, fiscal y humanitario.
Muerte y sucesión
Afonso IV murió el 28 de mayo de 1357. Le sucedió en la corona su hijo Pedro I, cuya relación con el padre quedaría marcada por la tragedia provocada por la muerte de Inés de Castro. La sucesión fue pacífica en lo institucional, pero la familia real arrastraba heridas personales y políticas que condicionaron los años posteriores.
Legado
El reinado de Afonso IV dejó una Portugal más cohesionada institucionalmente que en épocas anteriores: reforzó la autoridad de la Corona frente a la nobleza, participó en las grandes coaliciones militares peninsulares y vivió el difícil tránsito hacia una época marcada por la peste y por nuevas realidades políticas. La figura de Afonso IV combina la imagen del monarca decidido a mantener el orden y la estabilidad del reino con la dimensión trágica de sus decisiones personales, que han alimentado la historiografía y la literatura portuguesa posterior.
Entre los descendientes de Afonso y Beatriz destacó especialmente su hijo mayor, Pedro, que sería rey con el nombre de Pedro I y cuya vida y reinado quedaron marcados por la venganza y la memoria de Inés de Castro.